La empresa danesa, fiel a su costumbre de ir más allá de ser juguete, se ha convertido casi en inmueble en esta entrada del Sony Center de Postdammerplatz.
Sorprendiendo a los lugareños, este otoño Berlín lució sus mejores luces. Evento que al parecer fue efímero, y quizás las autoridades terminen comprando a los artistas e ingenieros que diseñaron los distintos programas que bañaron de luz y color a monumentos, iglesias, torres y edificios, como celofán que envuelvió la ciudad. A los de allí se les veía contentos, con cámaras y trípodes recogiendo una fisonomía que aún no les era familiar.
Lo más inteligente de las autoridades berlinenses. Institucionalizar la casa okupa de Tacheles. Ahora es el Museo de las Relaciones Rotas, con una exposición homónima. Alemania sigue dando muestras de cordura.